-No te mueras, no te mueras… ya viene la ambulancia.
Ya era tarde. Todo su cuerpo pegó contra un auto. Su peso se aceleró en esos 21 pisos del edificio del barrio de Belgrano de Capital Federal. Golpeó fuerte. Y sangró.
Thelma Stefani estaba muerta. Su novio no pudo hacer nada. El portero, tampoco.

Fue una de las actrices más sexies de los 70 y 80. Le llegaron a decir la Marilyn Monroe argentina.
A los 7 años entró al Teatro Colón. Quería ser bailarina clásica. Pero con el paso del tiempo se dio cuenta que llegar por esa escalera del Teatro Colón era un camino lento. Ella quería ascender ya. Entonces le metió.

(En una escena de “Correccional de mujeres” junto a Edda Bustamante)
A los 19 años se pone de novia con Jorge Gallo, un escribano mayor que ella. Faltando 20 días para la boda él le pide que deje la carrera y ella se niega. Toma unas 100 pastillas de tranquilizantes y llama a su novio: “Como no puedo darte mi vida, te doy la muerte”. Estudia teatro con Fabio Zerpa. Se convierten en pareja. Hace su primera obra de teatro: “Los Farristas”. Zerpa la mete en el ocultismo y esoterismo. Eber Lobato la elige para la película “Natascha”. Un fracaso que a ella le sirve: deslumbra y la empiezan a comparar con la Monroe. En 1976 huye de una relación que califica de tortuosa con un productor. Empieza un romance con el actor Ricardo Bauleo. Se casan. Se separan a los 6 meses. Empieza a trabajar en novelas y películas. En 1981 se casa en México con el actor Ricardo Morán. Se separan en 1984. Y otra vez intenta un suicidio. Las revistas “del corazón” le adjudican romances con Darío Grandinetti, Carlos Menem y Carlos Monzón. Hace la telenovela “Cara a cara” con Verónica Castro. Se pelea con la estrella mexicana y la separan del elenco. Se corta el pelo y engorda 8 kilos. Se somete a dietas y pastillas: para dormir, para adelgazar y para despertarse. Seguía sin trabajo. Vende su departamento. Se va a Europa e India. Vuelve. Acepta hacer un desnudo para poder pagar el alquiler. Le empiezan a proponer la prostitución. Contesta que “a mí nadie me baja la bombacha”. Se desnuda en el teatro de revistas. Se la juega con una última chance: hace la película “Correccional de mujeres”. Su papel, bueno; la película, horrible. Y un último acto bizarro y desesperado: hace una comida a la que llaman “La Mesa de los 13”. Suceden cosas extrañas. Se desmaya un hombre. Ella tira el tarot a varios de los presentes. Hace un baile erótico. La fiesta termina abruptamente tras una llamada telefónica de la madre. Nunca se supo bien qué hablaron.

Son las 9 de la noche del 29 de abril de 1986. Thelma Stefani despide a su mucama Guadalupe: “No tengo más plata para pagarte”. Y le da una carta diciéndole todo lo que la quería. Thelma hace un ritual llamado “de sangre”: una especie de autoflagelación con cortes en el cuerpo. Se gasta sus últimos 300 dólares.
Abre otra botella de cerveza y la mezcla con pastillas. Ya son las 9.30. Llama a sus padres. Les dice que los quiere y que va a empezar un “largo viaje”.
A las 10.30. Se encierra. Llama a su representante Tito Rivier. Le dice que cuando vuelva del “largo viaje” le regale flores blancas
Ya es de madrugada. Llama a su amiga Josefina: “Estoy en la ventana… Voy a tirarme. Este mundo es una mierda. No aguanto más. No vengas porque no voy a atender a nadie”.
La última llamada es para Alejandro, su último amante. Se toma la última botella de cerveza. Más pastillas. Él corre a la casa de Thelma. Toca el portero. “Ya bajo amor”, atiende ella.
Son las 2 de la mañana del 30 de abril de 1986. El portero mira sin poder hacer nada. El novio, llora.
El vuelo desde el balcón del piso 21 fue el último acto de la actriz Thelma Stefani.